1. Comienza con agua de calidad
Usar agua filtrada es esencial. El 98% del café es agua, así que cualquier impureza afectará el sabor final. Nunca subestimes este detalle.
2. Usa café fresco y recién molido
Compra café en grano y muélelo justo antes de preparar tu taza. El café molido pierde aroma y sabor en cuestión de minutos si está expuesto al aire.
3. Respeta la proporción agua-café
Una regla general es usar entre 1:15 y 1:18 (gramos de café por ml de agua). Un error común es usar demasiado poco café, resultando en un sabor aguado.
4. Prepara el equipo antes de usarlo
Precalienta la taza y el filtro o porta para evitar cambios bruscos de temperatura. Esto permite una extracción más uniforme.
5. Mide el tiempo de extracción
En métodos como el espresso o la prensa francesa, el tiempo marca una gran diferencia. Un espresso mal extraído puede saber ácido o amargo. Cronometrar es clave.
Haz todo bien, pero si tu cafetera no está a la altura, nada de eso servirá.
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